Un dulce recuerdo

La conocí en un lugar tan común,
detrás de un pequeño escritorio,
entre ruidos de teclas presionadas,
entre llamadas de urgencia contestadas.

Y ahí estaba ella, misteriosa,
al otro lado del contestador,
con aquella voz que no le gustaba,
entre gente que la salida esperaba.

Yo de lejos disimulaba que la deseaba,
como un tesoro que jamás se descubrió,
con la ilusión, mi corazón se abrió,
justo cuando ella de pronto me miró.

No sabia de su existencia, mi mente enloqueció,
me atrajo una lectora de libros, tatuada, callada.
Con su temple alocada, distraída y enfadada,
un diamante en bruto, su hermosura me atrapó.

Sin pensarlo dos veces, quise entrar a su vida,
como una medicina para sanar su corazón.
Sin percatarme de su herida, el motivo de huida,
el efecto que tendría dentro de mi, jamas me importó.

Porque tanto la quería que de mi se enamoró,
ocupamos el tiempo, en jurarnos paz y amor.
En perdernos, en fundirnos mas allá de la pasión,
en ser uno mismo en un sendero que se iluminó.

Y llegue amarla mas allá de toda lógica,
mas allá de lo que pude imaginar, y si,
tal vez cometí el error de entregarlo todo,
y si, es posible que me encuentre en el lodo,
en el fango, sin reconocerme, sin saber quien soy,

Pero nunca de lo ya hecho me arrepiento,
uno hace lo imposible, lo intangible por amor.
Nada lo tengo perdido, aunque todo se lo llevó,
me ha quedado su recuerdo, entre un abismo de dolor,
aunque dentro de todo aquello, puedo ver la luz del sol,
al saber que por un momento, conmigo, finalmente sonrió.

V. M. G. N.

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