Tinta y papel

Lo confieso, aun no puedo sacarte de mi mente,
siento una enfermedad propagándose entre la gente,
corazones rotos, ojos llorosos, necesidad de amar,
yo no puedo fingir, a mí me duele esta soledad.

Leí tus cartas, decías amarme hasta el infinito,
agradeciendo el tiempo, el espacio y la calidez,
expresando emotiva que siempre te iba a tener,
enfatizando con orgullo – eres lo que tanto soñé -.

Creció al instante una esperanza, una luz,
imaginaba nuestro encuentro, tan solo tú,
abrazada a mi cuerpo, besando mis labios,
sonriendo entre las sombras de tu vocho azul.

He soñado cada noche con ese acontecer,
cada madrugada entre mis sabanas, te quiero ver,
recostada aquí en mi pecho hasta el amanecer,
hoy quisiera fuera cierto en ti permanecer.

Mas despierto, sin tu aroma impregnado en la piel,
sin sentir tus mejillas clavadas en las mías,
sin tus manos recogidas al lado de mi sien,
porque te miraba dormir, con tal placer.

Pero ahora lo extraño tanto, cada vez,
mas prefiero morir lejos de tu recuerdo,
de aquel juramento de un amor eterno,
que ahora no es más que solo tinta y papel.

Te fuiste y dejaste una gran huella,
decidiste apostar solo por ti,
hoy comprendo, te cansaste de mí,
hoy entiendo, la vida no es tan bella.

Te deseo una linda primavera,
una estrella brillante, una nueva era,
un amor más profundo del que yo te di,
una paz en el alma, la cual yo ya perdí.

V. M. G. N.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *