Luna de julio

Querida luna, luna de julio,
hoy te quería contar, aunque
lo sabes muy bien, cuanto es que la amé.

Espero no aburrirte, tienes cosas que hacer,
escondida entre las nubes, entre hojas de papel.
Luna, a través de la lluvia tenias que ver,
mis lagrimas como gotas al caer.

Desde el cielo mirabas en silencio,
esta historia como un vaivén,
como un viaje gris en el andén,
como recuerdos marcados en la piel.

Y te consta de que la amé, tan profundo
sin sostén, sin ataduras, sin saber que hoy
la vida me ha quitado, una parte de mi ser.

Amé su sonrisa clavada en mi memoria,
su aroma, su sencillez, sus ojos grandes y cafés.
Amé sus defectos, sus tatuajes y sus complejos,
amé su compañía, su ternura cada vez.

Amé su voz aunque a ella no le gustara,
todo su mundo aunque estuviera al revés.
Amé su locura, la amé aunque fuera tan ruda,
aunque su hermosura, decía que era rara también.

Pero la amaba a pesar de todo, a pesar de nada,
aunque permanecía callada o a veces se alteraba,
no sabes cuanto valoraba, todo ese gran amor.

Y en esta noche estrellada, aunque sea de madrugada,
te molesto con estas simples palabras; la extraño y lo sabe,
más debo dejarla ir. Porque siempre quise que fuera feliz,
aunque eso implique no verla junto a mi.

V. M. G. N.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *