Aceitunas

La conocí de la nada,
entre un abismo de dolor y soledad.
La conocí en aquel lugar,
entre bancas mojadas y hojas caídas.

La conocí en un bazar,
entre ropa que nadie quiere usar.
La conocí y fue como ver el mar,
tocado por el sol en esta inmensidad.

Ella tiene ojos color aceituna,
mi intriga presente de lo que será.
Ella atrapa mi tiempo y mi espacio,
y voy tan despacio como el salir de la luna.

Más su corazón se encuentra roto,
tan roto como esta grieta en la pared,
como la nube que tapa la luz del sol,
un cielo nublado que cierra al girasol.

Ha sufrido tanto, seco esta su llanto,
su brújula no se mueve, se pierde,
entre recuerdos vanos de lo que paso.
Pero lucha por estar completa, feliz,
pues alza su vuelo como un colibrí.

Y busca entre campos repletos de flores,
desea sanar esos quebrantos, esos dolores,
desea creer en el amor, aunque él mismo
le creo una amarga decepción.

Busca algo que le endulce la vida,
borrar de su memoria esa triste despedida.
Ella busca un motivo, una salida, una huida de su
realidad.

Más la conocí en este instante,
detrás de aquel cristal.
Quisiera ser alguna parte
de esos pedazos de su corazón,
deseo comprenderla, buscar una razón.

Pero ella se quiebra, se inunda y aleja,
no nota detalles, sentidos que la hagan despertar.
Esta muriendo, su sonrisa finge orgullo,
pero es mas el murmullo de su verdad.

La conocí y es hermosa como jamás imagine,
porque a pesar de su locura, de lo rota que esta,
tiene fuerza y soltura, quiere vivir en paz.
Quiere disfrutar esa inesperada libertad,
tal vez solo quiere remojar los pies,
tomar un descanso, sentir el calor en su piel.

La conocí y aprendí a entenderla,
quizá ella solo se quiere divertir.

V. M. G. N.




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